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sábado, 11 de noviembre de 2023

0038.LA SEGUNDA PALABRA.







LA SEGUNDA  PALABRA


“En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso” (Luc 23, 43) (1)

La segunda frase que pronuncia Jesús en la cruz es una “palabra” de misericordia; en ella se encierra el perdón, la potencia de ser y la piedad por aquel que se la pide.

Al estar crucificado entre dos ladrones, lo hacía ver como perteneciente al submundo de los pillos, asesinos y malvados; pero los mismos reos se encargan de aclarar el papel y la injusticia que se cometía contra Él. Uno de ellos, rebelde ante su destino  y de una forma desconsiderada y altanera, le dice: “¿Así que tú eres el Cristo? Entonces sálvate tú y sálvanos también a nosotros” (Luc 23, 39).  Pero el otro lo reprendió diciendo: “¿No temes a Dios, tú que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo tenemos merecido, por eso pagamos nuestros crímenes; pero él no ha hecho nada malo.”  (Luc 23, 40-42) Y añade: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino” (Luc 23, 42-43) y Jesús le respondió: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Luc 23,43).

La misericordia de Dios se manifiesta de manera rápida y sorprendente para con aquel que, reconociendo sus malas obras, pide y se acoge a la bondad de Dios y le suplica su perdón y su gracia: “lo tenemos merecido” y “acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. La respuesta de Jesús es clara, precisa y total: “hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Se manifiesta el poder de Dios, perdonando completa e inmediatamente todas las faltas del ladrón. 

Se declara la vida después de la vida: “hoy estarás conmigo en el paraíso” iban a morir los tres, luego no podía suceder lo dicho en está dimensión, pues la muerte separa al hombre de este mundo tal como lo hemos vivido. 

Y presupone la trascendencia de Jesús mismo, pues, el ladrón, estará con Él en el lugar que llama “paraíso”. No aquí en la tierra precisamente y, ese lugar es su reino, porque sino ¿cómo podría llevar al ladrón? 

Así se confirma no sólo que Jesús es rey, sino que es Dios, pues el mismo ladrón lo afirma cuando dice: “¿No temes a Dios, tú que estás en el mismo suplicio?"

La obra de Jesús era inmensa, por los milagros, sus palabras y su vida de santidad y bien: “Pasó haciendo el bien” (Hch 10, 38); las personas humildes y los hombres de buena voluntad, lo seguían y admiraban por todo lo que hacía. Nadie quedaba indiferente a su paso, eran amigos o enemigos pero no se podía estar a medias tintas en lo que a Él respectaba, no se podía ser tibio.  Y marcó, con su impronta de vida, un nuevo camino para la humanidad hundida en el silencio y la esclavitud del mal.

(1) Biblia Latinoamericana. (Ramón Ricciardi y Bernando Herault 1972)
Nota: dada la imposibilidad de establecer con certeza el orden en que las palabras fueron dichas por Jesús; optamos por seguir el orden que Wikipedia presenta.
"Los dos primeros evangelios, Mateo y Marcos, mencionan solamente una, la cuarta. Lucas relata tres, la primera, segunda y séptima. Juan recoge las tres restantes, la tercera, quinta y sexta. Con certeza absoluta no puede determinarse el orden con que las pronunció Jesús".(2)
(2)http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Siete_Palabras#segunda_Palabra

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